31/08/2026

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La experiencia de la Hna. Gema en el Simposio de Religiosas Teólogas en Nemi: «Abramos grandes horizontes en los que todos y todas quepamos»

La experiencia de la Hna. Gema en el Simposio de Religiosas Teólogas en Nemi: «Abramos grandes horizontes en los que todos y todas quepamos»

 

Del 30 de mayo al 7 de junio de 2026, algunas religiosas teólogas procedentes de distintos continentes y congregaciones se reunieron en Nemi para tejer redes y poner sus conocimientos teológicos al servicio de la vida consagrada.


La Hna. Gema, que participó en el Simposio, nos comparte su experiencia.


En un mundo marcado por la guerra y la violencia, ¿qué aporte puede ofrecer la teología elaborada por las mujeres consagradas? 


A ver, primero tenemos que conseguir que las mujeres consagradas hagamos teología que se vea, y después yo creo que podemos abrir muchísimos caminos que tocan de pies al suelo y que palpan realmente la realidad de la vida, tanto en la alegría como en el sufrimiento.


¿Cuáles son los principales desafíos que la Iglesia está llamada a afrontar para dar testimonio del Evangelio en una sociedad secularizada y fragmentada? 

 

Yo vivo en Europa y, por tanto, es una sociedad efectivamente muy secularizada, aunque con un retorno a la espiritualidad en general, pero también es una sociedad muy polarizada, en la cual interesa muchas veces seguir polarizando, seguir dividiendo, y yo diría que lo que podemos aportar es un mensaje de comunión, de sinodalidad, un poco al estilo del Papa León XIV, de sentarnos en la misma mesa, diferentes, pero unidos. Tenemos que romper esta cuestión, que también se nos ha metido dentro en las comunidades, de dividir.


Vamos a sumar y recuperar ciertas palabras que yo siempre digo que las hemos, o el mundo, pero también nosotras, las hemos borrado del mapa. El tema de la comunión, de la paz, del esfuerzo, de los valores y de la humildad. Hay que ser muy humilde para volver a sentarnos todas y todos y compartir aquello que pensamos sin miedo y sin caer en la tiranía del pensamiento único.


Si pudiera dar un mensaje a las líderes de las congregaciones en nombre de las mujeres consagradas, ¿cuál sería?


El mensaje que yo dirigiría a todas las congregaciones y, sobre todo, a las superioras mayores, y superiores también, mayores, es formación, formación y formación. Formación teológica, formación en ciencias religiosas, pero también formación civil. No podemos estar en el mundo, dialogar con el mundo con unos niveles de formación de ir por casa, bajitos.


Por tanto, hay que apostar por la formación, hay que invertir en formación, nos guste o no, y hay que perder el miedo de invertimos, pero luego, ¿qué pasa? Si pasa algo que no quisiéramos, tenemos una cristiana, un cristiano, bien formado en el mundo. 


Si este Simposio estuviera representado por una imagen o un icono, ¿cuál sería?

 

Para mí, la imagen es muy clara, y más en el lugar que estamos aquí, en Nemi, con este paisaje, creo que es un momento de abrir caminos y de abrir horizontes. Para mí, esta es la imagen.
Salgamos de las burbujas que a veces nos montamos y abramos grandes horizontes en los que todos y todas quepamos y rompamos un poco, a veces, esquemas rígidos, horizontes y grandes horizontes.


¿Qué importancia tiene para usted un Simposio como este, que reúne a teólogas de todo el mundo?

 

Para mí, la importancia de este simposio es realmente no sentirte sola. Muchas veces estamos en lugares de misión, en países, yo vengo de Cataluña, en España, en que a veces uno se puede sentir muy solo trabajando en este terreno, y es una manera de ver que no estás sola, que hay gente que piensa y lucha por lo mismo, que quizás lo tiene aún peor, y dices, hay otros que piensan como yo, y eso también da mucho ánimo y mucha fuerza.

 

El papa León visitará próximamente España. Para usted, como teóloga española, ¿qué significado tiene esta visita?

 

Me haces una pregunta que me llega mucho, porque estamos a punto de recibir al Papa, y porque acabo de publicar un libro sobre el Papa que resume lo que me estás preguntando. El libro se llama El Papa bisagra, y creo que el Papa realmente es una bisagra, una bisagra es un elemento que no se ve, muy discreto, pero sin él las puertas no se abren. El Papa abre puertas, construye puentes, busca maneras de que nos encontremos, de unir, no de dividir, y en Barcelona, sobre todo, veremos dos imágenes potentes.


Para mí es la belleza y la pobreza o la vulnerabilidad. La belleza y la potencia de la Sagrada Familia y de Montserrat, y la pobreza o la vulnerabilidad de visitar una cárcel o una parroquia en un barrio muy céntrico y bastante vulnerable en Barcelona, y esto hace que el Papa nos muestre que hay diferentes caminos para encontrar a Dios y que en los dos caminos tenemos que estar.

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