08/06/2026

Noticias

Formación de Formadoras: Inspiradas a asumir los desafíos como oportunidades para crecer en la esperanza, la fe y la caridad

Formación de Formadoras: Inspiradas a asumir los desafíos como oportunidades para crecer en la esperanza, la fe y la caridad

 

 

La UISG presenta una nueva serie de breves videos con algunas religiosas que participan en el Programa de Preparación para Formadoras.

Este programa ofrece formación a las hermanas que asumen la responsabilidad de acompañar a quienes se encuentran en las primeras etapas de la formación para la vida religiosa.

Compartimos el testimonio de la Hna. Paska, miembro de las Hermanas de la Caridad de Nazaret.

 

 

¿Cómo ha evolucionado tu comprensión de la formación en los últimos meses?

 

Estar en la UISG y participar en el Curso para Formadoras ha sido para mí una profunda experiencia de crecimiento personal, especialmente en el ámbito de la transformación. Creo que Dios me invitó a participar en este curso por una razón. Al principio aprecié la relevancia del programa y su visión de futuro. Sin embargo, a medida que pasaban los días, me daba cuenta cada vez más de cuánto me estaba ayudando este curso.

Uno de los primeros temas que exploramos fue la transformación dentro de las dinámicas de grupo. A través de estas sesiones tomé conciencia de las diferentes etapas de la transformación y descubrí que la transformación es uno de mis desafíos personales y un área en la que necesito crecer. Al principio entendía la transformación como un proceso de disciplina personal o de preparación para la misión y la vida.

Sin embargo, a través del curso llegué a una comprensión más profunda: es Dios quien toma la iniciativa en mi vida. Así como una oruga pasa por un proceso gradual antes de convertirse en mariposa, la transformación suele ser lenta y requiere paciencia. He luchado con mis propias resistencias, miedos y heridas, pero he aprendido que el crecimiento requiere tiempo y forma parte del proceso de convertirse en una mejor persona. He llegado a comprender que la transformación es un camino para toda la vida.

 

 

¿Cuál es la lección más importante que te llevas de este período?

 

A medida que avanzaba en el Curso para Formadoras, también reflexioné sobre la experiencia de vivir en una comunidad internacional. Las diferencias de idioma y la diversidad de estilos de vida fueron inicialmente un desafío para mí. Sin embargo, al conocer mejor a las hermanas y construir relaciones dentro de la comunidad, comprendí que necesitaba dejar de lado mis miedos y permitirme sentirme en casa con las demás. Esta experiencia me ha ayudado a comprender más profundamente a los otros, a colaborar con ellos y a reconocer cómo Dios nos ayuda a comprendernos mutuamente.

 

 

¿Qué experiencia te ha inspirado a vivir tu vocación con un compromiso renovado?

 

Al reflexionar sobre mi camino, quisiera compartir especialmente mi experiencia durante el retiro espiritual. Me identifiqué mucho con San Pedro, impulsivo y espontáneo. Reconocí esas mismas cualidades en mí. A través de la oración y la guía del director espiritual, comprendí cómo Jesús miraba a Pedro con amor y compasión. Esta comprensión me ayudó a ver que Jesús también me mira a mí con compasión y amor. Me permitió aceptarme más plenamente y crecer en el conocimiento de mí misma.

Esta experiencia ha sido un regalo precioso. Sé que Dios continúa mirándome con compasión y amor, y tengo la profunda convicción de que me está ayudando a convertirme cada día en mi verdadero ser. Estoy lista para continuar este camino de transformación y comprometerme aún más profundamente con él.

 

 

El Programa de Preparación para Formadoras se desarrolla del 11 de enero al 2 de julio de 2027.

Se realiza en inglés y de manera presencial en la sede de la UISG en Roma.

Ya están abiertas las inscripciones para la próxima edición.

El programa ofrece diversas herramientas para ayudar a las participantes a integrar sus contenidos, incluyendo la reflexión personal, el trabajo e interacción en grupo y el acompañamiento personal. Cada participante asume la responsabilidad de su propio crecimiento humano y espiritual y se compromete a participar de manera activa y comprometida.

Noticias relacionadas