24/03/2026

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¿Cuál es el llamado de la Vida Consagrada hoy?

¿Cuál es el llamado de la Vida Consagrada hoy?

 


En nuestro último encuentro, como mujeres consagradas y teólogas, nos confrontamos con la realidad del mundo actual – marcada por profundos cambios políticos, conflictos crecientes y graves injusticias – buscando discernir en ella la llamada de Dios.


Por ello comenzamos con un momento contemplativo: un tiempo para contemplar la realidad de los pueblos divididos por dolorosas desigualdades, escuchando la Palabra de Dios. En este espacio de oración, reconocimos que, incluso en medio de la confusión y la destrucción, seguimos recibiendo la invitación de Dios a escuchar el “grito de nuestros hermanos y hermanas” y a renovar nuestra respuesta: “Aquí estoy, Señor”. Esta manera de comenzar dio forma a todo el encuentro, enraizándolo no solo en la reflexión, sino en nuestra experiencia vivida y en el deseo de discernimiento.


Durante este encuentro, continuamos nuestro camino como tercer grupo de teólogas religiosas hacia el Simposio presencial de junio, profundizando teológicamente temas clave surgidos en sesiones anteriores, con el deseo de fomentar una escucha profunda y un diálogo generativo.


Entre ellos, el llamado a seguir promoviendo la sinodalidad en la Iglesia y en la vida consagrada, así como a reflexionar más críticamente sobre la autoridad y la obediencia en nuestras estructuras. Reconocemos que, cuando estas no se comprenden ni se cuidan adecuadamente, pueden conducir a manipulaciones y a diversas formas de abuso en nombre de una espiritualidad y una fe en Dios distorsionadas. También reconocimos cómo las nuevas tecnologías están moldeando cada vez más nuestras vidas. La pregunta para nosotras ya no es si involucrarnos o no, sino cómo hacerlo de manera auténtica, responsable y generadora de vida, evitando formas de dependencia dañina.


Nuestras conversaciones nacen de una profunda convicción del papel de las religiosas interpeladas a ser fuente de esperanza en medio de la fragilidad y la desesperanza. Estamos llamadas a sanar relaciones y reconstruir la comunión, respondiendo a las heridas causadas por la injusticia y el pecado – en nosotras, en nuestras comunidades y en la sociedad. Esto nos lleva no solo a examinar los comportamientos personales, sino también a reflexionar críticamente sobre sistemas, culturas y estructuras que pueden causar daño.
Este camino requiere una espiritualidad renovada y una formación teológica más profunda, que nos permita discernir con sabiduría, reconocer dinámicas sanas y no sanas, y actuar con creatividad, responsabilidad y libertad.


Este encuentro reafirmó que la teología debe ser integral: arraigada en el Evangelio, abierta a la experiencia humana, a los nuevos desafíos y a los signos de los tiempos. Es un camino que exige valentía, discernimiento y un compromiso renovado para fortalecer una vida consagrada sinodal, atenta a la realidad presente, segura, justa y generadora de vida.


En este camino cuaresmal, seguimos pidiendo a Jesús que nos acompañe en el camino hacia Jerusalén, afrontando los desafíos, confiando en que, al compartir su Cruz, también participaremos en la promesa de la Resurrección.


Paula Jordão, fmvd