03/03/2026

Noticias del Vaticano

El seminario destaca las redes sociales como espacio de misión para la vocación

El seminario destaca las redes sociales como espacio de misión para la vocación

 

 

Hoy estar presentes online ya no es opcional; es un lugar de encuentro. Estar presentes en las redes sociales significa habitar un espacio donde los jóvenes buscan, se cuestionan y esperan. Es allí donde construyen relaciones, expresan sus dudas y descubren nuevos horizontes.


Con este espíritu se organizó el seminario web internacional titulado “Redes Sociales y Promoción Vocacional: Testimonio y Comunidad en el Mundo Digital”, promovido por Multimedia International en colaboración con la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) y la Unión de Superiores Generales (USG).


Celebrado online el viernes 27 de febrero de 2026, el evento reunió a aproximadamente 548 participantes de distintas partes del mundo. Fue ofrecido especialmente a formadores y comunicadores implicados en la promoción vocacional.


La moderadora del seminario fue la Hna. Thérèse Raad, SDC, Directora de Comunicación de la UISG.


“Lo virtual es real”


La ponencia sobre redes sociales fue presentada por Raffaele Buscemi, periodista profesional, responsable de Comunicación del Opus Dei desde 2017 y profesor en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.


Buscemi comenzó con tres premisas fundamentales: «Lo virtual es real. La belleza es real. Lo que hace que algo sea real no es la herramienta, sino la persona y la intención que hay detrás».


Cuestionando la idea de que los encuentros digitales sean menos auténticos que los presenciales, insistió en que la realidad no está determinada por el medio, sino por la autenticidad de las personas.


Animó a las comunidades religiosas a clarificar sus intenciones antes de entrar en las plataformas digitales: «Antes de abrir cuentas en Instagram, TikTok, Facebook u otras redes, debemos preguntarnos: ¿qué quiero hacer en línea? ¿Qué quiero lograr? ¿A quién quiero llegar?»


Advirtió contra objetivos genéricos como «llegar a todos» o simplemente «evangelizar», subrayando la necesidad de definir un público y un objetivo concretos.


Buscemi también destacó que la interacción es esencial en las redes sociales: «Las redes sociales no son televisión». Si se publica contenido sin responder ni interactuar, se corre el riesgo de «hacer televisión en Internet», perdiendo el potencial dialogal de las plataformas digitales.


En relación con las vocaciones, hizo una clara distinción: «No creo que existan vocaciones “nacidas digitalmente”. La vocación viene de Dios. Las redes sociales pueden ser el primer contacto, el primer anuncio. Pero la vocación madura en comunidad».


Las redes sociales como lugar de misión

 

La Hna. Amélie Jarrousse, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, compartió la experiencia del equipo de comunicación de su provincia (Bélgica-Francia-Países Bajos). Reflexionando sobre el largo discernimiento antes de entrar en las redes sociales, afirmó: «Desde el principio nos preguntamos: ¿qué queremos vivir y qué no queremos vivir en estas redes?»


Explicó que no querían «caer en la seducción» ni presentar una imagen idealizada o artificial de la congregación. Para ellas, las redes sociales no son autopromoción: «Insistimos en un punto: estar en redes sociales no es vendernos; es un lugar de misión».
Señaló que los jóvenes ya están viviendo sus preguntas vocacionales en línea, y las comunidades religiosas están llamadas a acompañarlos allí con autenticidad.


Un “claustro abierto” en el continente digital

 

Fray David Jesús Velásquez Cardona, OFM Conv., Promotor Vocacional Nacional en Colombia, describió las redes sociales como una oportunidad para extender la fraternidad franciscana al ámbito digital.


Explicó: «Queremos que nuestra presencia en línea sea reconocible como presencia de hermanos».


Describió las plataformas digitales como «una especie de claustro abierto», un espacio donde la alegría del Evangelio puede llegar a personas que buscan sentido, consuelo y fraternidad.


Subrayó que su comunicación está arraigada en la vida cotidiana: «No estamos en línea para “ser vistos”, sino para servir». A través de Instagram, Facebook, YouTube y WhatsApp, favorecen un primer contacto que luego puede conducir al acompañamiento personal y a itinerarios vocacionales.


Discernimiento comunitario y prudencia digital

 

La Hna. Marta Arici y la Hna. Anita Sberna, de las Suore Operaie della Santa Casa di Nazareth, compartieron el enfoque de su congregación.


Describieron su deseo: «mantenernos cercanas a las personas, formar parte de lo que viven y compartir lo que está vivo en nosotras y, en última instancia, compartir el Evangelio».


Optaron por operar mediante páginas comunitarias en lugar de centrar la comunicación en una sola persona: «No queremos convertirnos en “televisión en Internet”, ni construir una historia alrededor de una sola personalidad».


Todo el contenido es discernido en comunidad antes de su publicación, para mantener coherencia y evitar riesgos innecesarios.


También reconocieron los límites y peligros de las redes sociales: el consumo de tiempo, la sobreexposición y la tentación de buscar gratificación a través de los “me gusta” y la visibilidad.


Testimonio auténtico en el mundo digital


A lo largo del seminario emergió un hilo conductor común: las redes sociales deben ser un espacio de autenticidad, credibilidad y comunidad.


Como afirmó Buscemi: «Estén presentes en línea. Sean auténticos. Sean creíbles. Sean dialogantes. Sean intencionales».


En un tiempo de disminución de vocaciones, la Iglesia está llamada no simplemente a ocupar espacios digitales, sino a habitarlos como lugares de misión donde el Evangelio pueda ser encontrado, las preguntas acogidas y el discernimiento acompañado con delicadeza.

 

P. Mark Robin Destura, RCJ

Traducción realizada por la oficina de comunicación

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