28/01/2026
Noticias del Vaticano
Profecía de la presencia: la vida consagrada donde la dignidad está herida y la fe es puesta a prueba
Profecía de la presencia: la vida consagrada donde la dignidad está herida y la fe es puesta a prueba
Mensaje del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica a las consagradas y los consagrados de todo el mundo
Con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el 2 de febrero, se difunde el mensaje del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, dirigido a las mujeres y los hombres consagrados de todo el mundo.
El texto se sitúa en el contexto actual, marcado por conflictos armados, fragilidades sociales, migraciones forzadas y situaciones que ponen a prueba la fe, y subraya el valor de la vida consagrada como una presencia estable y solidaria junto a las personas más vulnerables.
El Dicasterio expresa su gratitud por la fidelidad al Evangelio vivida cotidianamente por las mujeres y los hombres consagrados, y ofrece orientaciones de ánimo y discernimiento para afrontar los desafíos del tiempo presente.
En el centro del mensaje emerge la imagen de la vida consagrada como profecía del “permanecer”: una fidelidad que no coincide con el cierre ni con la inmovilidad, sino que se traduce en una esperanza activa, capaz de generar paz, custodiar la dignidad de las personas y dar testimonio del Evangelio incluso en los contextos más complejos y marcados por el sufrimiento.
La UISG acoge y comparte este mensaje como palabra de comunión eclesial y de responsabilidad compartida, invitando a las congregaciones y a las personas consagradas de todo el mundo a leerlo como un apoyo en el camino cotidiano de presencia, escucha y servicio.
A continuación, el texto íntegro del mensaje (Descargar como PDF).
Vaticano, 28 de enero de 2026
Profecía de la presencia: vida consagrada donde la dignidad está herida y la fe es puesta a prueba
Queridos consagrados y consagradas:
Con esta carta deseamos llegar idealmente a todos los rincones del mundo, a los lugares de vuestra vida y de vuestra misión, para expresaros nuestro agradecimiento por vuestra fidelidad al Evangelio y por el don de una vida que se convierte en semilla esparcida en los surcos de la historia. Una vida a veces marcada por la prueba, pero vivida siempre como signo de esperanza.
Durante el último año, en los viajes y visitas pastorales del Dicasterio, se nos ha concedido el don de entrar en contacto con esta vida y dejarnos interpelar por ella, encontrándonos con los rostros de numerosas personas consagradas llamadas a compartir situaciones complejas: contextos marcados por conflictos, inestabilidad social y política, pobreza, marginación, migraciones forzadas, minorías religiosas, violencia y tensiones que ponen a prueba la dignidad de las personas, la libertad y, a veces, la propia fe. Experiencias que revelan cuán fuerte es la dimensión profética de la vida consagrada como «presencia que permanece» junto a los pueblos y a las personas heridas, en lugares donde el Evangelio se vive a menudo en condiciones de fragilidad y prueba.
Este «permanecer» asume diferentes rostros y esfuerzos, porque diversas son las complejidades de nuestras sociedades: allí donde la vida cotidiana está marcada por fragilidades institucionales e inseguridad; allí donde las minorías religiosas viven presiones y restricciones; allí donde el bienestar convive con soledades, polarizaciones, nuevas pobrezas e indiferencia; allí donde las migraciones, las desigualdades y la violencia generalizada desafían la convivencia civil. En muchas partes del mundo, la situación política y social pone a prueba la confianza y desgasta la esperanza; y es precisamente allí donde vuestra presencia fiel, humilde, creativa y discreta se convierte en un signo de que Dios no abandona a su pueblo.
El «permanecer» evangélico nunca es inmovilidad ni resignación, sino esperanza activa, que genera actitudes y gestos de paz, palabras que desarman precisamente allí donde las heridas de los conflictos parecen borrar la fraternidad; relaciones que dan testimonio del deseo de diálogo entre culturas y religiones; opciones que protegen a los pequeños, incluso cuando estar de su lado exige un precio; paciencia en los procesos, también dentro de la comunidad eclesial; perseverancia en la búsqueda de caminos de reconciliación que se han de construir en la escucha y la oración; valentía en la denuncia de situaciones y estructuras que niegan la dignidad de las personas y la justicia. Precisamente por eso, este permanecer no es solo una elección personal o comunitaria, sino que se convierte en una palabra profética para toda la Iglesia y para el mundo.
En este permanecer como semilla que acepta morir para que la vida florezca, en formas diferentes y complementarias, se expresa la profecía de toda la vida consagrada.
La vida apostólica hace visible una proximidad activa que sostiene la dignidad herida; la vida contemplativa custodia la esperanza, mediante la intercesión y la fidelidad, cuando la fe es puesta a prueba; los institutos seculares dan testimonio del Evangelio como levadura discreta en las realidades sociales y profesionales; el Ordo virginum manifiesta la fuerza de la gratuidad y la fidelidad que abre al futuro; la vida eremítica recuerda la primacía de Dios y la centralidad de lo esencial, que desarma el corazón. En la diversidad de las formas, una sola es la profecía que toma cuerpo: permanecer con amor, sin abandonar, sin callar, haciendo de la propia vida Palabra para este tiempo y para este momento de la historia.
Es precisamente en esta profecía del permanecer donde madura un testimonio de paz. El Papa León XIV lo ha recordado con insistencia en sus intervenciones, indicando la paz no como una utopía abstracta, sino como un camino exigente y cotidiano, que requiere escucha, diálogo, paciencia, conversión de la mente y del corazón, y rechazo de la lógica de la prevaricación del más fuerte. La paz no nace de la rivalidad, sino del encuentro, de la responsabilidad compartida, de la capacidad de escuchar y de caminar sinodalmente, y, por lo tanto, del amor a todos en la senda del Evangelio, según el cual todos somos hermanos. Así, cuando la vida consagrada permanece junto a las heridas de la humanidad sin ceder a la lógica del enfrentamiento, pero sin renunciar a proclamar la verdad de Dios sobre el hombre y la historia, se convierte —a menudo sin ruido— en artífice de paz.
Queridos hermanos y hermanas consagrados, os damos las gracias por vuestra perseverancia cuando los frutos parecen lejanos, y por la paz que sembráis incluso cuando no es reconocida.
Sigamos custodiando como grato recuerdo la experiencia del Jubileo de la vida consagrada, que nos ha invitado a ser peregrinos de esperanza por el camino de la paz. No se trata de un eslogan ni de una fórmula: lo hemos experimentado de manera concreta también en el camino que ha preparado nuestro encuentro en Roma. Es, más bien, un estilo evangélico que estamos llamados a seguir encarnando, cada día, allí donde la dignidad está herida y la fe es puesta a prueba.
Encomendamos al Señor a cada uno y cada una de vosotros, para que os fortalezca en la esperanza y os haga mansos de corazón, capaces de permanecer, de consolar y de recomenzar, y para que seáis así, en la Iglesia y en el mundo, profecía de la presencia y semilla de paz.
Hna. Simona Brambilla, M.C.
Prefecta
Ángel F. Card. Artime, S.D.B.
Pro-Prefecto
Hna. Tiziana Merletti, S.F.P.
Secretario
02/02/2026
Hemmer Annick
ce texte fait du bien pour continuer en fidèlité
02/02/2026
CLARE MORLEY THANK YOU
Thank you and God Bless you and your work. The word of affirmation is a gift to all of us. Sincere gratitude.
02/02/2026
Bianca Balbo
Grazie di cuore della profonda riflessione sulla vita consacrata. Auguro ad ogni religiosa fedeltà e costante impegno di profonda testimonianza dell'amore di Dio verso le sue creature in modo particolare le più bisognose di un gesto fraterno.Sr. P.franca
02/02/2026
Brunella
Grazie delle belle parole che ci incoraggiano a continuare il cammino in mezzo ai fratelli nonostante le nostre fragilità fisiche, ma con nel cuore la frase di S.Paolo “Caritas Chiristi urget nos” Grazie per tutte quello che fate per tutte le consacrate e consacrati, ilSignore Vi Benedica
02/02/2026
Marie Murphy
Thank you for your message which presents both inspiration and a challenge…. May God’s choicest blessings be on us all… Marie Murphy, RSM.
02/02/2026
Srfabriziaschiavolin
Grazie per tutto quello che fatte e per la forza che ci date in questo tempo difficile
01/02/2026
OBLATAS
ES IMPORTANTE LA INFORMACION PARA LA VIDA RELIGIOSA
30/01/2026
Michelle
The spirituality of remaining is a new, life‑giving challenge. Being actively involved in facing today’s challenges is powerfully articulated in this letter.
29/01/2026
Catherine Grasswill
Merci pour votre site, Mon commentaire est simplement de dire que j'ai de la peine à lire un texte du dicastère, dont font partie 2 religieuses, qui, dès le début, n'emploie pas un langage inclusif ! Je suis une femme consacrée et le message "semble" s'adresser qu'aux seuls consacrés... cela ne m'invite pas à lire la suite ! Merci de m'avoir lue et cela me donne l'occasion de vous souhaiter une Bonne Année 2026 dans votre responsabilité d'accompagnement des Congrégations...
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04/02/2026
Thérèse power
Thank you T