04/11/2026

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Reza con el Papa: Por el buen uso de la riqueza

Reza con el Papa: Por el buen uso de la riqueza

 

En este mes de noviembre, acogemos la invitación del Papa León XIV a rezar por el buen uso de la riqueza, para que podamos reconocer que todo lo que tenemos es un don y aprendamos a compartir con generosidad los recursos, el tiempo y los talentos recibidos, poniéndolos al servicio de los demás y del bien común.

 

En un mundo marcado por profundas desigualdades económicas, donde la riqueza se concentra en manos de unos pocos mientras millones de personas viven en condiciones de pobreza, el Papa nos recuerda que «la verdadera riqueza no está en lo que conservamos, sino en lo que damos con amor». Su oración nos invita a liberarnos de la tentación de acumular y a reconocer que los bienes pueden convertirse en instrumentos de fraternidad, justicia y solidaridad. Como subraya el Pontífice, «solo compartiendo podemos construir el futuro».

 

Como mujeres consagradas, esta invitación es una oportunidad para renovar nuestro compromiso de vivir la sobriedad evangélica, compartir con generosidad y poner nuestros recursos al servicio de las personas más vulnerables. También nos anima a discernir cómo nuestras decisiones personales y comunitarias pueden dar testimonio de una riqueza transformada en servicio y misericordia, contribuyendo a construir un mundo más justo y fraterno.

 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor de la vida,
todo lo que tenemos viene de Ti:
la tierra fértil, los talentos recibidos,
el esfuerzo de quienes nos precedieron.
Nada es solo nuestro, todo es don compartido.

 

Pero tantas veces, Señor, dejamos que la riqueza deseada o alcanzada
endurezca nuestro corazón, nos encierre en el egoísmo
y nos haga olvidar a los más frágiles.
Perdónanos por acumular en lugar de compartir,
por usar los bienes como poder y no como servicio.

 

Tú nos recuerdas que la verdadera riqueza
no está en lo que guardamos,
sino en lo que entregamos con amor.
Un corazón desprendido transforma el mundo:
abre caminos de justicia, derriba muros de indiferencia,
siembra esperanza entre los pobres.

 

Te pedimos, Señor, que tu Espíritu nos enseñe a usar lo que tenemos
—dinero, tiempo, talentos, oportunidades— como instrumentos de fraternidad.
Que cada decisión económica, familiar o comunitaria
nazca de un corazón libre,
capaz de reconocer que todo bien es común,
y que solo compartiendo construimos futuro.

 

Haznos testigos de una riqueza
convertida en servicio y misericordia,
para que nuestra vida, unida a la de los demás,
sea signo de tu Reino de justicia y paz.

 

Amén.
 

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