02/11/2026

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Habitar la cultura digital: Mons. Lucio Ruiz invita a la vida consagrada a repensar su misión

Habitar la cultura digital: Mons. Lucio Ruiz invita a la vida consagrada a repensar su misión

 

Este año continúa el programa de formación en comunicación promovido por la UISG junto con Multimedia International (MMI) y la USG. El 23 de octubre de 2026, cerca de 400 participantes de diferentes partes del mundo asistieron al webinar «La cultura digital: hacia una inculturación eficaz», dedicado a las transformaciones culturales de la era digital y a los desafíos que estas plantean a la misión de la vida consagrada.

 

La reflexión estuvo a cargo de Mons. Lucio Ruiz, exsecretario del Dicasterio para la Comunicación, quien invitó a superar una visión puramente instrumental de lo digital, reconociéndolo como un entorno cultural que es necesario comprender y habitar para repensar las formas de presencia y testimonio de la vida consagrada en el mundo contemporáneo.

 

Lo digital: un cambio cultural, no solo tecnológico

 

Retomando una expresión del papa Francisco, Mons. Ruiz recordó que no vivimos solamente una época de cambios, sino un verdadero cambio de época. La cultura digital, explicó, no afecta únicamente a las nuevas generaciones: abarca a toda la sociedad y transforma las formas de aprender, comunicarse, construir relaciones, participar en la vida comunitaria y vivir la fe.

 

Por ello, la presencia de la Iglesia en los entornos digitales no puede reducirse a la difusión de contenidos religiosos. Es necesario comprender sus lenguajes, dinámicas y lógicas relacionales, recordando que detrás de cada pantalla hay personas reales, con preguntas, esperanzas y necesidades espirituales.

 

El desafío para los carismas

 

Cada carisma nace como respuesta del Espíritu Santo a las necesidades de un momento histórico concreto. Del mismo modo, señaló Mons. Ruiz, la vida consagrada está llamada hoy a leer los signos de los tiempos y a encontrar nuevos lenguajes para comunicar la riqueza de su misión.

 

Señaló tres ámbitos prioritarios. En la formación inicial y permanente, no bastan las normas sobre el uso de las tecnologías: es necesario educar en la libertad, la responsabilidad y el discernimiento, ayudando a las nuevas generaciones a vivir su identidad religiosa también en los entornos digitales. En la pastoral vocacional, se invita a las congregaciones a reflexionar sobre su capacidad de llegar a los jóvenes allí donde viven y buscan respuestas a las preguntas fundamentales de la existencia. Una presencia digital auténtica, que muestre la vida cotidiana de las comunidades, la oración, la fraternidad y el servicio, puede convertirse en un testimonio eficaz de la belleza de la vida consagrada. El tercer ámbito se refiere al acompañamiento de los misioneros digitales.

 

Acompañar, discernir y formar

 

Para quienes sienten una llamada a la misión digital, la respuesta a los riesgos y las dificultades no puede ser la prohibición ni la desconfianza. Mons. Ruiz propuso itinerarios de discernimiento comunitario, acompañamiento espiritual y formación integral.

 

Retomando el trabajo del Grupo de Estudio 3 del proceso sinodal, dedicado a la misión en el entorno digital, señaló tres orientaciones: integrar la misión digital en la vida ordinaria de la Iglesia, acompañar a los misioneros digitales y promover una formación que integre las dimensiones técnica, teológica, espiritual y sinodal. La misión digital, añadió, no debe separarse de la vida comunitaria ni de los encuentros personales, sino que debe favorecer relaciones auténticas y tender puentes con la dimensión presencial.

 

Una nueva frontera de la misión

 

Para concluir, Mons. Ruiz invitó a las congregaciones a considerar la cultura digital como una dimensión concreta de su misión. El desafío no consiste simplemente en estar presentes en las plataformas digitales, sino en habitarlas con un estilo evangélico: escucha, cercanía, autenticidad y capacidad de construir comunión. Desde esta perspectiva, los carismas pueden ponerse al servicio de quienes habitan el continente digital, especialmente de las personas que viven situaciones de soledad, fragilidad o búsqueda espiritual.

 

Queda abierta una pregunta para todas las congregaciones: ¿cómo hacer que sus carismas sean comprensibles y significativos para las personas de hoy, hablando su lenguaje y encontrándolas allí donde viven?

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