30/09/2026
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Cuidar la creación, vivir nuestra fe
Cuidar la creación, vivir nuestra fe
Entrevista a la hermana Maamalifar, Coordinadora de la Comisión UISG-USG de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC)
Al acercarnos al final del Tiempo de la Creación, que concluye el 4 de octubre con la fiesta de san Francisco de Asís, estamos invitadas no simplemente a cerrar una celebración anual, sino a reflexionar sobre cómo el cuidado de nuestra casa común sigue dando forma a nuestras decisiones cotidianas, a nuestra misión y a nuestra vida de fe.
Los efectos del cambio climático son cada vez más visibles en todo el mundo y afectan especialmente a las personas y comunidades pobres y vulnerables.
Para la hermana Maamalifar, Coordinadora de la Comisión UISG-USG de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC), cuidar la creación no es, por tanto, únicamente una cuestión medioambiental. Es una responsabilidad que hunde sus raíces en la Escritura y en nuestra relación con Dios.
En esta entrevista, reflexiona sobre las consecuencias de nuestro modo de vivir, sobre la responsabilidad que Dios ha confiado a la humanidad y sobre cómo la propia creación puede convertirse en un lugar de encuentro con Dios.
¿Por qué es tan urgente hoy cuidar el medio ambiente?
Cada vez somos más conscientes del impacto devastador del cambio climático, provocado también por nuestros comportamientos y actividades, porque estamos tomando de la naturaleza más de lo que somos capaces de devolverle.
Esta forma de vivir está causando graves dificultades, especialmente a las personas pobres y vulnerables. Hoy hay muchas personas que ni siquiera tienen acceso al agua, también porque estamos explotando excesivamente los recursos hídricos.
En algunos lugares, las personas están sufriendo graves sequías como consecuencia del cambio climático. Esto afecta sobre todo a quienes no disponen de los medios necesarios para hacer frente a sus consecuencias: las personas más vulnerables, especialmente quienes viven en zonas rurales y los pobres de las ciudades. Son ellos quienes más sufren.
Por eso necesitamos cuidar el medio ambiente, para que pueda seguir sosteniendo la vida y respondiendo a nuestras necesidades, especialmente a las de las personas más pobres.
¿Por qué los cristianos deberían considerar el cuidado de la creación como una responsabilidad?
El Papa, como guía de la Iglesia, se inspira en la doctrina social católica, que subraya la importancia de la creación. Si volvemos a la Escritura, a los capítulos 1 y 2 del Génesis, encontramos que Dios creó todo bueno y confió la creación a la humanidad para que la cultivara y cuidara.
¿Por qué es esto tan importante? Cuidamos la creación para que la creación pueda, a su vez, cuidar de nosotros.
Es una responsabilidad que el Señor nos confió desde el principio. Y cuando se nos confía una responsabilidad, creo que detrás de ella hay confianza. Si no confío en ti, no puedo confiarte una responsabilidad.
Pero Dios confió en nosotros, llamándonos a colaborar con Él en su obra creadora, y por eso nos confió esta responsabilidad. Si hemos recibido una responsabilidad, debemos tomarla en serio. Porque, al final de nuestra vida, Dios nos preguntará: «Te confié una responsabilidad. ¿Qué hiciste con ella?».
¿Cómo nos ayuda la creación a encontrarnos con Dios?
En la creación veo la gloria de Dios. Es lo que expresa también el salmista. La gloria de Dios, quién es Dios, se manifiesta en aquello que ha creado. Por eso, mi fe en Dios debería llevarme a respetar lo que Dios ha creado.
Es como cuando unos padres dan vida a un hijo. No podemos decir que ese hijo esté completamente separado de sus padres, porque lleva algo de ellos en sí mismo. Del mismo modo, Dios está presente en aquello que ha creado. Dios está en su creación.
¿Has experimentado personalmente la presencia de Dios a través de la creación?
Sí. Puedo compartir una experiencia. Durante un retiro espiritual salí al exterior. La persona que me acompañaba me dijo: «Sal, siéntate y escucha».
Salí, me senté y empecé a observar los árboles, la hierba, los insectos y el tiempo. De repente sentí algo muy profundo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y dije: «Dios, estás aquí».
Sentí la presencia de Dios. Y es una experiencia que permanece conmigo hasta hoy. Cuando camino, aquel momento vuelve a mi memoria, porque Dios está ahí.
Si no, ¿cómo contemplamos la naturaleza? Todo lo que vemos tiene un orden, una armonía. No apareció simplemente de la nada. Es obra de Dios.
¿Qué cambia cuando comenzamos a mirar la creación de este modo?
La creación alimenta mi fe. Me invita a alabar a Dios. En ella veo la gloria de Dios y me siento llamada a respetarla.
No puedo decir que respeto a Dios si no respeto lo que Dios ha creado. Y cuando hablo de la creación, no excluyo a la humanidad. Nosotros también somos criaturas. Somos seres creados y, por tanto, formamos parte de la creación.
Si aprendemos a mirar la creación de esta manera, nuestra actitud cambiará. Empezaremos a relacionarnos con ella de un modo diferente, en lugar de verla simplemente como algo que podemos consumir.
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