22/04/2026

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4ª Semana de Pascua: Transformadas por la Esperanza

4ª Semana de Pascua: Transformadas por la Esperanza

 

 

« Transformadas por la Esperanza » se presenta como un espacio de escucha y discernimiento a partir de los Evangelios dominicales que acompañan nuestro camino.


La iniciativa se sitúa en el horizonte abierto por el Jubileo y desea prolongar su gracia, continuando a vivir nuestra vocación como peregrinas de esperanza en medio de los desafíos del tiempo presente.


Cada semana, a la luz de la Palabra de Dios, contemplamos un aspecto de la conversión a la que somos llamadas, dejándonos guiar por el Espíritu.

 

Para el Cuarto Domingo de Pascua, el comentario al Evangelio está acompañado por una reflexión de la Hna. Cecilia Espenilla, Priora General de la Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena y Delegada de la UISG en Filipinas.

Con el Buen Pastor, llamadas a cuidar y acompañar

 

 

Para este domingo, 26 de abril, la imagen que se nos presenta en el Evangelio es la de Jesús como el Buen Pastor. ¿Por qué Jesús es el buen pastor? Él es el único que puede verdaderamente proteger y salvar a su pueblo, a su rebaño. Su dedicación hacia nosotros es tan cercana como la de un pastor hacia sus ovejas. Jesús conoce a cada uno de nosotros porque es nuestro Redentor. Como un pastor que protege, defiende y salva a su rebaño de los ataques, Jesús es quien hace esto por nosotros. Un pastor vela siempre por sus ovejas, y Jesús vela por nosotros. Más aún, Él está con nosotros siempre, hasta el fin de los tiempos, y nos guiará todos los días de nuestra vida si confiamos en Él. Él subraya que nunca nos abandona y está dispuesto a dar su vida por nosotros. Esto muestra cómo el Señor guía a los creyentes por el camino correcto y cómo su vara y su cayado nos dan consuelo, incluso en los valles más oscuros. Jesús es mi Buen Pastor y yo lo amo.

 

Como personas consagradas, esta es también nuestra misión: debemos ser como pastores para las personas con quienes trabajamos. En este momento, mi papel es el de Priora General, por lo tanto asumo el papel de buen pastor para nuestra congregación. Conozco a mis ovejas y ellas me conocen. Cuando las Hermanas tienen preocupaciones personales, me llaman y, como pastora, las acompaño. Especialmente durante la Visita Canónica, es una gran oportunidad para mí visitar y hablar con cada Hermana. Las Hermanas confían y se abren, compartiendo conmigo su camino de vida como consagradas. Es realmente un gran papel el del buen pastor: guiar a las Hermanas hacia la santidad de vida.

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Actualmente, hay mucha confusión en el mundo debido a la guerra en curso en Oriente Medio. La esperanza se ve puesta a prueba, pero precisamente este es el momento en que no debemos dejar de esperar la paz en el mundo. Aquí en Filipinas, las iglesias celebran la Eucaristía por la paz y muchas personas se unen a esta oración. En nuestra comunidad rezamos cada día un rosario adicional por el fin de la guerra y por la seguridad de todos, especialmente de quienes se encuentran en esos países. La esperanza de la paz está viva y no debemos dejar de esperar.

 

 

© Imagen de Mehmet Turgut Kirkgoz | Pexel

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