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GRUPO 13 33 Participantes: 19 nacionalidades, 32 congregaciones
PARTENARIADO CON LOS LAICOS
Signos de vitalidad
El Espíritu Santo invita a la vida religiosa hoy a vivir con audacia y confianza una nueva etapa, en la Iglesia y en nuestras sociedades. Cristianos cada vez más numerosos, muy a menudo en pequeñas comunidades de fe, quieren apagar su sed en los pozos de nuestros carismas. Quieren caminar con nosotros, vivir su vocación bautismal a la luz de la intuición evangélica de nuestros fundadores y fundadoras. Más allá de la colaboración a nivel de nuestras obras, quieren profundizar nuestras espiritualidades para vivir mejor sus compromisos de cristianos y de ciudadanos. Nos hacen descubrir que nuestros carismas son un don para todos los cristianos, para la Iglesia y para el mundo. De esta manera somos llamados conjuntamente a vivir el misterio, el don de la Iglesia comunión. Esta reciprocidad, nos provoca el vivir una vitalidad renovada. Más allá de nuestras debilidades, de nuestros envejecimientos el Espíritu suscita una fecundidad. Somos invitados a inventar conjuntamente, a construir el Reino de Dios.
Obstáculos Esta aventura es frenada por varios obstáculos. Demasiado a menudo nos comportamos como propietarios de nuestros carismas. Sentimos dificultad en compartir nuestra espiritualidad, nuestra fe y nuestra vida con todos los cristianos. La mentalidad “clerical” nos hace olvidar la especificidad de la vocación de los laicos en la Iglesia y en la sociedad. A menudo confundimos colaboración con partenariado. A menudo tenemos miedo de que los laicos tomen todo su lugar en el interior de la Iglesia. Tememos ser sacudidos, interpelados. Sentimos dificultad a vivir las exigencias de la eclesiología de comunión.
Somos invitados a comprometernos en procesos de transformación: · A nivel de nuestras comunidades, con el fin de que sean más abiertas y acogedoras. · A nivel de nuestras mentalidades, con el fin de pasar del “por” los laicos al “con” los laicos y a fin de ver, a través de nuestros Institutos, nuestras obras y más allá, lo que Cristo nos comprometa a todos. · A nivel de la formación, desarrollando las implicaciones de la eclesiología de comunión. · A nivel de estructuras, conjugando la iniciativa, la autonomía de los cristianos y la necesidad de algunas referencias de organización, y dándoles lugar en nuestras instancias de reflexión y de concertación. LOS TEXTOS BÍBLICOS
- “Ensancha el espacio de tu tienda” (Isaías 52) - La Samaritana y el Samaritano - El Cuerpo y los miembros, la variedad de dones (1 Cor. 12) - Emaús (Lucas 24, 13-35) - Pentecostés (Hechos 2) - “Hay otros que profetizan y no son de los nuestros... Quien no está contra nosotros está con nosotros” - “¿Quién es mi madre, mi hermano, mi hermana? Aquel que hace la voluntad de mi Padre”. - Los textos bíblicos sobre los cuales se fundan nuestras Congregaciones LAS CONVICCIONES Las relaciones entre religiosos y laicos deben fundarse sobre bases teológicas y eclesiológicas - La pasión por Cristo en primer lugar. Cristo debe ser el centro y no el Instituto o nuestro carisma o el fundador-a - Estas nuevas relaciones nos estimulan recíprocamente a vivir la riqueza de nuestro bautismo, la llamada universal a la santidad - Conjuntamente, en reciprocidad, queremos anunciar el Evangelio, construir el Reino de Dios en nuestras respectivas sociedades. Queremos hacer Iglesia conjuntamente dentro del respeto de las distintas vocaciones y carismas - Ser abiertos a una posible diversidad de encarnaciones de la intuición evangélica de nuestros fundadores y fundadoras
LÍNEAS DE ACCIÓN Intensificar la formación conjunta religiosos y laicos en vistas a una mayor eclesiología de comunión y una más clara identidad de cada uno - Favorecer la misión compartida, en unión con la Iglesia local - Favorecer estructuras flexibles de pertenencia que permitan la autonomía de los seglares - Compartir nuestras experiencias entre Congregaciones. |
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