GRUPO 3

24 Participantes: 16 nacionalidades, 24 congregaciones, 

EL DIALOGO INTERRELIGIOSO

Hoy, más que nunca, el mundo pluralista en el que vivimos nos invita a un compromiso renovado al servicio del diálogo interreligioso. Situado, en el pasado, en áreas geográficas bien determinadas, el diálogo interreligioso ya no es un elemento específico de ciertos continentes. Se vive en todas partes, gracias a los movimientos migratorios, cada vez más amplios y rápidos, y a los medios de comunicación que cada vez son más eficientes. El mundo se ha convertido en un vasta sociedad multicultural, y en todos los países se encuentran diferentes razas, religiones y culturas. Los carismas de nuestras congregaciones nos sitúan en el centro de estas nuevas realidades humanas, y nos envían a la misión evangelizadora de la Iglesia – de todos los cristianos- para anunciar a todos y a todas la inescrutable riqueza de Cristo (Ef 3,8).

 

El diálogo interreligioso, nos interpela y nos moviliza, pero a la vez nos plantea muchos interrogantes que nos hacen apreciar todavía más los signos de vitalidad y de esperanza:

 

·        el diálogo de vida que ofrece en lo cotidiano numerosos espacios y lugares de buena convivencia y encuentros, de celebraciones y amistades que nos ayudan a superar los miedos, a pesar de la violencia, las guerras y las presiones fundamentalistas;

·        los proyectos en común, las asociaciones interreligiosas que tratan de colaborar juntas para poner de relieve los desafíos del mundo de hoy (la lucha contra el SIDA, los proyectos sociales para la promoción humana, los desplazados, la solución de conflictos, los compromisos al servicio de la justicia, la paz e integridad de la creación... son acciones inspiradas en el encuentro de Cristo con la Samaritana y la parábola del Buen Samaritano)

  • la acogida y apertura al otro sin discriminación, respetando su fe en las instituciones educativas; los cursos de religiones comparadas que abren al conocimiento mutuo...
  • los encuentros para compartir la fe a través de textos de la Biblia y de experiencias de vida, donde cada uno puede expresar su experiencia de Dios acercándose al otro en su elección profunda y en sus valores; el encuentro de Asís por iniciativa del Papa y las oraciones en común a escala nacional e internacional por la paz ... Abrirse al otro en sus diferencias, refuerza la identidad profunda y hace crecer la fe;
  • las orientaciones de las conferencias episcopales, especialmente las de la federación de los obispos de Asia que han puesto el acento en el triple diálogo: con los pobres, las culturas y las religiones.

 

No obstante, y a pesar de los esfuerzos e iniciativas múltiples, los obstáculos personales y sociales actuales, frenan y bloquean la Pasión por Cristo, la Pasión por la humanidad.

 

-         En muchos contextos, el cristianismo está considerado como extranjero, una religión “importada” de Occidente. El conservadurismo y tradicionalismo dificultan la verdadera inculturación  y el encuentro del Evangelio con las culturas. No se tiene suficientemente en cuenta la riqueza de las experiencias de la Vida Religiosa en el terreno y las celebraciones litúrgicas integran difícilmente los símbolos culturales del medio...

-         La fragilidad de nuestra fe; las incomprensiones mutuas, la ignorancia, el miedo, los prejuicios, las heridas de la historia y las heridas personales, el deseo de dominar y de imponerse dificultan un verdadero diálogo desde la igualdad.

-         La influencia de los mass media que muestran al otro como un peligro de forma generalizada...

-         La politización de las religiones y el fundamentalismo creciente, la discriminación en nombre de la religión.

-         La creación de Estados, en nombre da la religión, de etnias... un Estado kurdo, chiita, judío, Croata (católico), Serbio (ortodoxo)

-         La proliferación de las sectas, la fragmentación, el estallido...

-         El Vaticano II ha fomentado el diálogo interreligioso. Pero, en el momento del pluralismo de tradiciones religiosas y espirituales ¿cómo se puede vivir este diálogo, por una parte,  apreciando y reconociendo sus valores y a la vez, reconocer la universalidad de la Buena Nueva en Jesucristo, único Salvador?

 

La Buena Nueva, ha sido ya sembrada por Dios en el corazón del mundo, y la tarea misionera consiste en desvelar las semillas del Verbo (cf Mc 4, 1-9; Mt 13, 1-9; Lc 8, 4-8). Para ello se impone una transformación de estructuras de vida y de ministerio:

 

-         El diálogo debe comenzar primero entre nosotros, en nuestras comunidades de vida. Forma parte de nuestro ser de cristianos y cristianas. Tiene que llegar a ser una convicción, una elección, una manera de vivir en nuestras comunidades, haciendo de ellas lugares de diálogo, acogiendo las diferencias y la apertura a la reciprocidad, lugares de perdón y de reconciliación.

-         El diálogo no puede existir sin la inculturación en un contexto cultural apropiado desde una llamada a un compromiso más grande, más concreto en la inculturación de nuestras comunidades, nuestras liturgias, nuestras respuestas misioneras... Es necesaria una evaluación de nuestros ministerios y de sus lugares para ver, efectivamente, a quien  van dirigidas.

-         El diálogo invita a la conversión y a la transformación de nuestras mentalidades para saber reconocer la obra de Dios en el otro. Se vive desde la gratuidad y acogida al otro. A nosotros nos toca dar el primer paso... “Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias para no desvirtuar la cruz de Cristo (1 Cor 1,17)

 

 

Convicciones:

 

-         El pluralismo es una riqueza. Es una de las características del mundo de hoy.

-         El diálogo es el camino escogido por Dios Trinidad que ha querido hacerse en Cristo uno de nosotros. “Cristo a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios” (Ph 2,6)

-         Nosotros no tenemos el monopolio de la verdad. Es el “El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad completa” (Jn 16, 13) Jesús mismo, en un diálogo verdadero se abre a la realidad del otro (cf. El encuentro con la mujer siro-fenicia  Mac 7,24-30)

-         El diálogo interreligioso es la condición esencial para la paz en el mundo. “No hay paz en el mundo sin paz entre las religiones”.

-         La apertura a otras religiones es un desafío, la condición para vivir la misión, que de “ad extra” se ha vuelto “ad gentes”, es también “inter gentes”.

 

 

Líneas de acción:

 

-         Tener a nivel general una persona encargada del diálogo interreligioso, un despacho para continuar, estimular...

-         El diálogo interreligioso debe ser parte integrante de los programas de formación inicial y permanente. Estimular también a una formación teológica y espiritual sólida.

-         Aprender a hacer una lectura crítica y profética de los mass media.

-         Abrirse a una reflexión contextual de la Vida Consagra, mantener un equilibrio entre la reflexión de dimensión mundial y otra reflexión más contextualizada.

-         Que el próximo Congreso sobre la Vida Consagrada tenga lugar en los continentes.