GRUPO 2

105 participantes: 40 nacionalidades, 90 congregaciones

 

INCULTURACION:

ENCARNACION DE LA VIDA CONSAGRADA

EN UN MUNDO DE CULTURA PLURAL

La Pasión  por Cristo, pasión por la humanidad: La VC consiste esencialmente en esto. En nuestros 9 sub-grupos nos hemos preguntado de qué forma esta pasión podía tejer la tela de las diferentes culturas que constituyen la humanidad. Durante nuestro congreso hemos escuchado  que la VC pretende ofrecer un modelo de vida que modele el uso de los bienes materiales, de las relaciones y  del ejercicio del poder según el Evangelio. También podemos decir que el diálogo con la cultura pertenece a su misión más profunda.

 

1.            Los signos de vitalidad

 

La VC, que desea ser signo de unidad en una sociedad mundializada pluralista y multicultural, ofrece signos de vitalidad únicos  a un mundo sediento de Dios. Como religiosos/as, reconocemos que en todos los continentes, la gente busca una auténtica espiritualidad. Esto es ya, en sí mismo, un signo de que la VC sigue teniendo sentido para el mundo. En respuesta a las necesidades de la gente, los religiosos/as aceptan  el reto de unirse a todos aquellos a los que servimos y a través de los cuales somos transformados/as.

 

Los signos de nuestra vitalidad van desde una apertura al diálogo con gentes de todas las culturas, hasta el martirio exigido a algunos que se han sumergido en culturas que desean la liberación de la opresión y de la violencia. Las congregaciones religiosas  han asumido nuevos ministerios y, por todas partes, han situado las comunidades en el contexto de las minorías étnicas.

 

Hay signos de vitalidad en las congregaciones religiosas. Se ve en el crecimiento de congregaciones pluriculturales y en la acogida, por un gran número de comunidades, de nuevas vocaciones surgidas de numerosas culturas diferentes. Cada vez más, la formación inicial tiene, como punto de partida, la cultura de origen para conservar el valor inherente en la vida de los individuos, y promueven un sentido de pluralismo. Además, las expresiones de la oración y de las celebraciones litúrgicas ponen el acento sobre la riqueza de la diversidad cultural y son consideradas como inclusivas a la vida espiritual de cada instituto.

 

Las actividades en las que participan los religiosos/as como parte de sus vidas y de su ministerio reflejan una mayor inculturación de la sociedad. Esto incluye la reunión de jóvenes de diferentes culturas, la voluntad de entrar en diálogo con personas de otras religiones o con diversas perspectivas religiosas,  reconociendo nuevas formas de vida comunitaria en los grupos culturales y la participación en el Congreso mundial de los jóvenes religiosos. Las Congregaciones religiosas participan también  en el proceso de reflexión teológica para comprender los procesos de inculturación. Esto proporciona ocasiones a los religiosos/as de comprender más profundamente las nuevas culturas a nivel de sus signos y de sus símbolos y abre los espíritus y los corazones a nuevas formas de evangelización, al trabajo con los laicos y toma conciencia de las necesidades de las gentes y de las cuestiones importantes que se plantean.

 

Finalmente, este Congreso es un signo de gran vitalidad y refleja una apertura por parte de los que lo han convocado y de los participantes para escuchar y compartir historias y aceptar en una expresión global de la VC.

2.            Bloqueos u obstáculos para la inculturación

 

Hemos identificado diversos obstáculos a la inculturación. Podemos agruparlos en 4 categorías: la cultura, el estilo de vida, la formación y la Iglesia.

 

a) En la categoría “cultura”, el miedo de la pérdida de identidad se ha citado frecuentemente. La cultura dominante de una Congregación está, a menudo, demasiado presente. El deseo de sumergirse en la cultura de un grupo menos dominante puede conducir a un abandono de ciertas tradiciones a las que se estaba muy apegado, y llegar así a un “arreglo” con respecto a la interpretación pasada del carisma de un grupo. En una perspectiva más universal la idea de un nacionalismo se ha citado como un movimiento que ha desencadenado un sentido posesivo del orgullo con respecto a valores y tradiciones nacionales y un sentido exagerado del individualismo. Esto hace que se dificulte la inclusión de otras culturas en su propia esfera de la realidad. Además, existen dualismos muy antiguos que continúan separando a la gente. Estos dualismos favorecen el mito según el cual Occidente es mejor que Oriente y que lo masculino es mejor que lo femenino.

 

Otro obstáculo a la inculturación es el uso del lenguaje puesto que el lenguaje es portador de sentido y es abierto a una falsa interpretación. El uso de expresiones como “la Iglesia de América Latina” tiene un significado extremadamente diferente que la  expresión “la Iglesia en América Latina”. Nuestra forma de hablar y de expresar lo que queremos decir es muy importante.

 

Nosotros/as católicos/as a veces somos reticentes para expresar lo afectivo en nuestra práctica religiosa. Hoy, muchas personas se sienten atraídas hacia grupos fundamentalistas donde, ayudadas por el canto, la predicación y la promesa de curación  están en el centro del culto. Una parte importante del simbolismo litúrgico católico se ha perdido en las ultimas generaciones.

 

b) La Iglesia misma  a menudo se percibe como un obstáculo para la inculturación. La Iglesia católica tiene una larga tradición de inculturación; sin embargo, hoy día, la Iglesia va muy despacio en el reconocimiento de la necesidad de un cambio cultural más profundo. Se ha experimentado que la estructura jerárquica de la Iglesia disminuye la colaboración y la comunión. Los obispos a veces son nombrados en regiones de las que tienen una limitada comprensión de su cultura. Es esencial el dialogo entre las autoridades eclesiásticas y los religiosos,  y entre las autoridades religiosas y la gente de diferentes culturas.

 

c) El estilo de vida de los religiosos/as se considera a menudo como un obstáculo a la inculturación. La realidad vivida de esta barrera es evidente en el secularismo, el consumismo, el individualismo y la dependencia excesiva  de los medios de comunicación. La dependencia financiera de las provincias supone una reducción de la inculturación.  Además, los religiosos/as muchas veces tienen que  correr  riesgos, enfrentarse a la inseguridad y permanecer en primera línea de inmersión en culturas y experiencias culturales nuevas.

 

d) La formación se ve como un obstáculo cuando los responsables de la formación no están preparados para un entorno pluricultural. Se ve como obstáculo allí donde permanece el recuerdo de una formación a la uniformidad y donde, durante la formación, el acento se pone en la instrucción y no en la iniciación a un estilo de vida de una cultura diferente.

 

Otros obstáculos mencionados brevemente incluyen prejuicios mutuos, la dificultad de abandonar lo que es antiguo y de acoger lo nuevo, y la mundialización de las inmensas ciudades que esconden identidades culturales y reducen las gentes a masas anónimas. Finalmente, los escándalos recientes en la Iglesia han disminuido la credibilidad de la vida consagrada para las gentes de otras culturas. Los medios de comunicaron han envenenado la situación explotando los escándalos.

 

Ante los ojos tenemos la visión de una VR más inculturada. La pasión por Cristo y por la humanidad ha ya encontrado sus expresiones africanas o europeas, asiáticas o americanas. Un buen número de congregaciones religiosas viven hoy un rico pluralismo cultural. Indicamos más abajo ciertas convicciones que podrían guiarnos y líneas de acción que serían necesarias para que podamos progresar en este camino y que la VC sea un sacramento más impactante de fraternidad en un mundo de culturas a menudo en conflicto.

 

3.             Textos bíblicos

 

Los textos bíblicos más citados con respecto a las cuestiones de la inculturación y que nos conducen a una transformación son los siguientes:

 

·                    En Lc. 1, 26-35, el relato de la Anunciación. En el sí de María hay también la aceptación en su vida del movimiento de transformación

 

·                    En Gal 3, 28 la exhortación de Pablo que dice que somos santos en Cristo más allá y por encima de todas la diferencias culturales

 

·                    En Hech 2, 1-13 el relato de Pentecostés. El Espíritu llena los corazones a pesar de la diferencia de lenguas

 

·                    En Juan 4, el relato de la Samaritana, en que la transformación final la empuja a hablar de su encuentro con Jesús a los habitantes de su ciudad.

 

 

4.            Las transformaciones de estructuras necesarias en el estilo de vida y el ministerio

 

Las transformaciones de las estructuras necesarias para la vida de la Congregación para crear una inculturación auténtica están unidas a los obstáculos ya mencionados.

 

El acento se ha puesto sobre la descentralización de las estructuras de congregación con la finalidad de facilitar el compartir de las responsabilidades entre los responsables ya mencionados.

 

Se ha subestimado la necesidad de la integralidad de un programa de formación intercultural. Las congregaciones religiosas son llamadas a reavivar el carisma propio en los corazones de los nuevos miembros surgidos de culturas diversas.

 

Nuestras estructuras deberían  permitirnos ser uno con la gente. Los cambios de estructuras incluyen la necesidad de una mayor contemplación, de dar al tiempo su prioridad y de reducir la importancia de la visión occidental de la vida consagrada y de la vida comunitaria.

 

También se recomienda encontrar formas de educar a los laicos para dirigir las obras de la congregación a fin de liberar a sus miembros para trabajar entre las personas marginadas y privadas de sus derechos.

 

5. Convicciones y líneas de acción que harán progresar esta  visión

a)  Convicciones

Nuestra convicción  de base es la fe en la sabiduría de Dios  que ha querido expresarse en diferentes personas a través de diversas culturas. Pensamos en ello con admiración. Por respeto hacia la alteridad y la diferencia sentimos la necesidad de hacer del diálogo nuestro camino de vida.

Reconocemos también que el valor de toda cultura no es absoluto. Los contravalores co-existen con la buena semilla. Nuestro discernimiento puede ser iluminado por la Palabra de Dios. Hay un valor, una lengua, que permanece universal: el amor habla a todos. La inculturación se debe vivir a partir de la profundidad del amor divino tal como lo experimentamos en la encarnación y el misterio pascual.

 

No puede haber evangelización si no entra en la trama de las culturas. Debemos utilizar algo más que palabras en nuestro lenguaje; la gente es impactada por el testimonio, las acciones y los símbolos más que por simples palabras. La inculturación  del Evangelio será lenta. Solo una profunda experiencia de Dios nos dará la paciencia de esperar el tiempo de Dios en la historia mientras que caminamos con los pueblos y la cultura.

 

Para nosotros, religiosos/as, la inculturación es exigente. Supone que la identidad cultural de cada uno y cada una sea, ante todo, asumida y afirmada. A partir de ahí tendremos la audacia para cambiar nuestros prejuicios personales. Además, por la comunidad, la inculturación es siempre una experiencia de transformación. Sólo si creemos profundamente en el futuro de la VC seremos capaces de poner en práctica los cambios necesarios para su encarnación en una nueva cultura. Aquí el secreto es la confianza en el Espíritu Santo, y no la fuerza de las instituciones.

 

b) Líneas de acción

 

Estas convicciones supondrán para nosotros ciertas acciones como las siguientes:

 

Si comprendemos la VC como un don del Espíritu para un contexto cultural específico, tendremos la audacia de estar presentes en las fronteras culturales donde la necesidad de la presencia de Cristo es más urgente. Estos lugares incluyen las minorías y los sub-grupos culturales. Si hace mucho tiempo que caminamos con una determinada cultura, tendremos que evaluar nuestras estructuras y nuestros ministerios para ver si siguen estando en armonía con nuestro carisma. Cuál es el lugar de la vida religiosa hoy en la sociedad y en la Iglesia y cuál debería ser?. Debemos interrogar las culturas en las que estamos insertos sobre su concepción de la vida y sobre cómo consideran la VC y cada uno de los votos. Los participantes de nuestro grupo provenientes de Africa y Asia  sienten la necesidad de hacerlo así. También tendremos que redefinir el lugar acordado a las mujeres en la VC y en la Iglesia y teniendo en cuenta los desarrollos culturales especialmente en Occidente.

 

Incluso sin haber terminado las evaluaciones necesarias, podemos ya vislumbrar ciertos cambios concretos que deberían intervenir.

 

Por ejemplo, ¿no deberíamos caminar hacia una VC que fuera más pluricultural, intercongregacional e incluso en ciertos casos, interreligiosa? Estas comunidades necesitarán de un tipo de autoridad que se considere como un servicio. Los jóvenes religiosos/as pueden ayudarnos a progresar en estas ideas.

 

La formación es otro ejemplo. Debe apoyarse en formadores y formadoras locales indígenas bien preparados. La formación intercultural debe hacerse sistemáticamente y no solo de vez en cuando, y contener experiencias interculturales regulares.

 

***

 

Esto es lo que nuestro grupo puede decir sobre nuestra pasión por Cristo y por la humanidad, vistas a través del prisma de las culturas. El Evangelio de Cristo debe encarnarse de nuevo en las culturas de hoy, los religiosos/as tienen la especial vocación de llevarlo a cabo. Tenemos el profundo deseo de que la Iglesia y sus pastores nos acompañen en nuestro camino. Creemos que pueden encontrar los signos del Espíritu en la dinámica de la VC de hoy. Necesitamos su palabra, a la vez que su apoyo y crítica, porque creemos que nuestra forma de vida forma parte integrante de la Iglesia universal en su totalidad.  Nuestra presencia en las culturas colma esta misión: dar a conocer quién es Jesucristo.