Contexto y planteamiento:
Este tema, que forma parte de la nueva espiritualidad de vida y esperanza para la humanidad, lo situaré en el contexto de Australia y de Nueva Zelanda. Mis ejemplos y mis intuiciones se inspiran en mi pertenencia a una orden australiana fundada por la Beata Mary McKillop y el P. Julian Tennison-Woods… las Hermanas de San José del Sagrado Corazón, comúnmente llamadas: “Josefinas”.
Presentaré este “hilo del laicado” a partir de los retos y de las oportunidades que ofrece actualmente a nuestras congregaciones para extender el Reino y la misión de Dios, compartiendo el carisma propio de cada una de nuestras congregaciones. Los carismas se identifican en los laicos y a través de ellos, para que la comunidad eclesial viva de la plenitud del Espíritu de Dios.
Parto de la experiencia de una congregación apostólica ya comprometida en el “partenariado” con diversos grupos de laicos que comparten el carisma “josefino”.
Hipótesis / Convicciones subyacentes
Las hipótesis/convicciones que subyacen en esta presentación pueden resumirse en las tres citas siguientes:
Durante el Congreso, una de las convicciones del grupo “Partenariado con los laicos” fue que:
“estas nuevas relaciones de reciprocidad y de autonomía auténtica entre congregaciones religiosas y laicado, dan nuevo vigor a la Vida Consagrada, a la Iglesia y al mundo”. Congreso, Roma 2004 : “Pasión por Cristo, Pasión por la Humanidad” notas del grupo.
Una Vida religiosa o congregación que sea autosuficiente no está adaptada a nuestra época.
“vive de hecho “encerrada” en su propio carisma, en su propia tradición, en sus obras, en sus movimientos apostólicos, en sus propias asociaciones laicales, en su pastoral vocacional, en sus propias búsquedas internas - Capítulos, Asambleas, reuniones comunitarias...-. Creemos que una vida religiosa así ya no es posible, y no solamente por el proceso de disminución que muchas congregaciones estamos viviendo, sino porque no sería fiel a su dinamismo fundamental que forma parte de su ser: vivir descentrada en el mundo.
UISG n° 132/2006: “¿Qué vida religiosa para: ‘otro mundo es posible’? ” Hna. Pilar Wirtz Molezún, ODN y Hna. María José Torres Pérez, Ap.CJ
En el Capítulo Josefino de 2001, reconocimos esta etapa de nuestra historia, la existencia evidente de un movimiento del Espíritu llamándonos a concebir y a vivir el carisma de nuestra congregación bajo modos muy diferentes.
“Hay nueva energía cuando se responde al carisma de varias maneras. Las necesidades urgentes de nuestro tiempo nos llevan, como congregación, a caminar con las personas que Dios llama, de maneras nuevas, identificando el carisma en ellas. Estamos llamadas a ser audaces (valientes, a correr riesgos), a honrar y hacer crecer el carisma que está vivo en los corazones de numerosos/as laicos/as.”
Hermanas de San José del Sagrado Corazón Documento del Capítulo Forward in Hope 2001, Australia.
Un ‘viaje’ que compromete…
Para la líder
Como Líder de la Congregación, creo firmemente que debemos aprovechar esta “ventana - oportunidad” que en este tiempo de la historia se abre para nuestra congregaciones. Una oportunidad
para ser transformadas progresivamente por el movimiento de los/as laicos/as
para hacer florecer, de otra manera, nuestros carismas congregacionales,
para compartir nuestras espiritualidades particulares, vividas y desarrolladas por grupos de laicos y
ver crecer el número de nuevas comunidades y nuevos ministerios que se enfrentan al reto de ser inclusivos, diversificados y estar atentos a la diferencia…
todo esto por amor a las nuevas fronteras de la misión de Dios y del Reino de Dios en nuestro mundo lleno de fracturas.
A través de los carismas de cada una de nuestras congregaciones, se presenta, también, la oportunidad de reforzar y sostener “el hilo del laicado”, para que esté entretejido en la nueva espiritualidad que genere vida y esperanza para toda la humanidad.
Como congregaciones, creo que, simultáneamente, debemos continuar
despojándonos de la convicción de que debemos ser autosuficientes,
caminando, sin reticencias, con los y las que Dios llama de maneras nuevas, y reconociendo en ellos/ellas el carisma.
Si nuestras congregaciones están convencidas de ello, esto se reflejará en nuestras energías y en nuestras estructuras.
Uno de los pequeños pasos dados por las “Josefinas”, desde el punto de vista estructura, es haber confiado a los laicos (los que comparten nuestro carisma) “la cartera” de una de las consejeras generales, responsable de mantener una interacción y un diálogo permanente entre las Josefinas y el laicado, a través de procesos, eventos y formación juntos/as.
La líder de las Hermanas de San José inició en toda la congregación, un proceso de colaboración de cuatro años, para estudiar la “sombra congregacional” de nuestra cultura josefina. Es un camino de transformación continua para ayudar a la congregación a articular nuestros dones y a reconocer todo tipo de miedo, arrogancia, conformismo, ignorancia, falta de veracidad que impiden el cambio y la movilidad de la congregación en camino hacia un nuevo futuro.
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Los retos a los cuales se ven confrontadas las líderes:
¿Qué tipo de energía y de compromiso puede ofrecer la líder para promover la interacción de la Congregación con los laicos? ¿De qué modo este compromiso se refleja en nuestras estructuras congregacionales, en el promover y sostener eventos, iniciativas, procesos significativos?
¿Qué procesos pueden proponer las líderes para suscitar “cambios” en la mentalidad de los miembros de la Congregación frente a las expresiones laicas de nuestro carisma congregacional?
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Para los miembros
Hace algunos años, Sandra Schneider, decía en Finding the Treasure (p. 95/96) que las congregaciones, actualmente, estaban
“llamadas a asumir la tarea de promover la emersión del laicado en la espiritualidad plena y el ministerio adulto, a los cuales el Concilio las llamó pero que la Iglesia institucional, con frecuencia, no ha estado suficientemente preparada y/o dispuesta a promover”.
Durante los últimos 30 años, nuestra congregación, como muchas otras, formó una Asociación Josefina (más de 3000 personas) que entró en partenariado con otros grupos de laicos, para la misión. Esta asociación ha estado también implicada en la formación al carisma de líderes parroquiales, personal, consejos, estudiantes y niños de nuestras corporaciones, institutos y universidades; y en muchos lugares en donde trabajan las hermanas, ofreciendo también, hospitalidad y oración en nuestras comunidades. Por medio de nuestras asociaciones, afiliaciones, comités y otras formas de “partenariado” permitimos a los/as laicos/as que poseen el mismo espíritu, tener, según las palabras de Marcahel:
una historia particular en la cual entrar
una lenguaje a hablar
un grupo al cual pertenecer
una manera de rezar
una tarea / ministerio a emprender
un rostro de Dios a contemplar
Hacia un partenariado efectivo entre religiosos y laicos para el desarrollo del Carisma y la responsabilidad para la misión. 56° Conferencia de Superiores Generales, Roma 2000.
Las convicciones teológicas en relación al llamado a la santidad, y las hipótesis acerca de la noción de “pertenencia”, evolucionan, poco a poco, en la Congregación y entre los/as laicos/as. Por ejemplo, nuestra teología, sea en las Hermanas o en los/as laicos/as, ha pasado de la convicción de que la Vida religiosa es el “estado de perfección”, al descubrimiento de que hay múltiples formas para alcanzar la santidad. Ahora colocamos el carisma de las Josefinas en el centro, en lugar de a las Hermanas de San José y alrededor de ellas a los laicos, con el simple “papel de ayudantes”. Poco a poco reconocemos que este carisma josefino está igualmente presente en los/as laicos/as y que puede expresarse de múltiples maneras en los grupos de laicos/as. Todos y todas, vemos el Evangelio a través del prisma que nos inspira y nos sostiene para vivir este llamado a ser discípulos/as.
Esquemas…
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Retos a los que se ven enfrentados los miembros y los líderes:
¿Qué procesos podríamos continuar inventando (separadamente y juntos, con los grupos de laicos/as) para profundizar
nuestra comprensión teológica y espiritual, de manera continua,
nuestra espiritualidad particular,
las diversas expresiones del carisma,
la realidad cambiante de nuestro mundo y de nuestra misión,
para ayudarnos a ver que Dios está creando algo profundo a través de los/as laicos/as y que, juntos/as, responderemos de manera más eficaz a las necesidades de nuestro mundo?
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Otros retos que surgen
Los líderes de las congregaciones religiosas saben que necesitamos alimentar continuamente nuestro carisma, más allá de nuestras estructuras, como lo mencionamos más arriba. A veces, sin embargo, siento que el camino a seguir no está tan claro y me angustio al ver, a la vez, a tantos grupos que aspiran a llegar a ser “Josefinos”, y la necesidad de tener estructuras más formales de pertenencia para salvaguardar y canalizar esta “nueva energía, a medida que las personas responden al carisma de diversas maneras”.
Otras veces, me veo desafiada a pensar diferente. En el transcurso de una sesión que dio a nuestra congregación un teólogo australiano, el P. David Ranson[1], decía que en este siglo XXI, pluralista y mundializado, estamos en el
umbral de una nueva expresión de la vida carism-ática. La Vida religiosa bajo su forma actual retrocederá y en los siglos futuros dominarán, sobre la escena, nuevas formas de “irrupción carism-ática”.
El aumento de nuevos movimientos en la Iglesia, revela quizás, las características de esta nueva manera en que “el impulso carism-ático” irrumpe en el mundo actualmente. Aun si estos nuevos movimientos surgen con problemas y dificultades, dos características valen la pena ser consideradas. Muchos de estos nuevos movimientos son en efecto:
inclusivos de una variedad de estados de vida: personas célibes, casadas,
clérigos, religiosos;
además, no es necesario dejar lo que se hace para vivir este carisma particular
Lo que da fuerza a un carisma, es tener una cierta flexibilidad con una capacidad de inclusión y saberse adaptar a diferentes estilos de vida inflamados por la pasión por Dios y la pasión por la humanidad.
Sostener la autonomía y la reciprocidad
Estas intuiciones han animado a las “Josefinas” a caminar con grupos que se inspiran de estas características. Como Congregación, esto nos llama a favorecer una auténtica autonomía de los laicos para expresar su vida y su misión a través del prisma del carisma y de la espiritualidad “josefina”.
Josephite Community Aid es un grupo de jóvenes adultos voluntarios, fundado por una Hermana josefina de la Federación y actualmente dirigido y organizado por un Comité Incorporado de laicos, de adultos en edad madura, que compraron una propiedad, adquirieron furgonetas y nombraron a un coordinador laico para dirigir este ministerio de voluntariado a favor de refugiados y de discapacitados mentales, viviendo en pensiones en diversos barrios de Sydney. Nada de este ministerio pertenece a las Hermanas, ellas aportan sólo un apoyo.
Josephite Associate Network Incorporated es un grupo de asociados josefinos de Queensland. Es una entidad civil, independiente de la congregación pero ligada a ella por un “Protocolo de inclusión”. Este grupo ha sido erigido recientemente y su fin es realizar obras de beneficencia según el carisma de las Josefinas, trabajando en colaboración con la congregación en ciertos ministerios, pero permaneciendo económica y civilmente independientes.
Esta variedad de grupos de laicos que emergen como tantas otras expresiones autónomas del carisma de las Josefinas, es un reto permanente para las Hermanas de la Congregación. Reto de comprender la contribución de los/as laicos/as para realizar la misión de Dios a través de la inspiración de la Beata Mary MacKillop y el carisma de las Josefinas. No solamente esta nueva energía presente en los/as laicos/as es una cosa que debemos sostener, sino que es parte integrante de nuestro esfuerzo por clarificar nuestra identidad como religiosas. Tenemos necesidad del otro/a, de la interacción con la diferencia, de las diversas expresiones de nuestro carisma para saber que estamos en este Movimiento, con nuestra manera específica de expresar el carisma, como religiosas.
Nueva percepción: el Movimiento Josefino
Una de las nuevas intuiciones que estamos explorando es la idea de un “Movimiento Josefino”. Todo movimiento está centrado en el carisma y el espíritu compartidos por los miembros. Permite diferentes niveles de pertenencia, una diversidad de modalidades independientes, más allá de los Institutos religiosos, de sus asociaciones y filiaciones. Un movimiento es capaz de mantener todos estos grupos en relación, en torno al carisma compartido. Incluso, para un grupo de laicos josefinos, es posible incluir a miembros de otras confesiones y religiones, que sienten que el carisma es semejante a su propio espíritu.
Otros retos
¿Qué procesos podrían poner en marcha las congregaciones para caminar, poco a poco, hacia una auténtica autonomía de los/as laicos/as respecto a las expresiones de sus Carismas?
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Sin duda este camino va acompañado de numerosos problemas y retos que las religiosas y los grupos de laicos deben tratar, separadamente y juntos. Sin embargo, creo que la misión de Dios, hoy, se extenderá verdaderamente si las congregaciones religiosas aceptan consagrar y concentrar todas sus energías en la identificación de este ‘signo de los tiempos’ que irrumpe en medio de nosotras. Esto me hace pensar en el grano de arena en la ostra, que poco a poco forma una perla en su medio natural. Sí, “He aquí que Dios está haciendo una cosa nueva” en medio de nosotros/as.
[1] Religious Life : Where to from here and for whom ? Discurso a las líderes de las religiosas de San José, Sydney, Australia, mayo 2005, por el P. David Ranson del Instituto Católico de Teología, Sidney.