PLENARIA

Roma, 6-10 de mayo 2007

"Llamadas a tejer una nueva espiritualidad que genere

esperanza y vida para toda la humanidad"

Quinto y último día de la Plenaria de la UISG


(Roma, 10 de mayo) El quinto y último día de la Plenaria de la UISG comenzó con la plegaria dirigida por las hermanas del Pacífico Sur. Las oraciones, fueron acompañadas por imágenes y textos en pantallas gigantes. 

Una bendición Africana dispuso a las participantes para los eventos de la jornada.

 El primer borrador de la Declaración fue presentado por la Comisión Redactora. Luego de la reflexión individual y un pequeño compartir en grupos, las miembros de la UISG subrayaron las áreas en donde hubo consenso y en donde no, que puntos faltaban en la Declaración, que otros aspectos deberían ser agregados y que sugerencias deberían ser consideradas para que la Declaración sea fiel a lo vivido durante la Plenaria. Todas fueron entregadas a la comisión redactora para que continuara su trabajo.

 La hermana Victoria Gaz de Castejón, secretaria general de la UISG, presentó algunas importantes consideraciones acerca de la UISG. Fueron también planificadas las próximas reuniones de Grupos.

 La hermana Enrica Rosanna, FMA, subsecretaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica dio un informe acerca de lo “Qué hemos visto y escuchado en la Plenaria”. Ella –que participó de los cinco días de la Plenaria cuyo tema fue “Desafíos para tejer una nueva espiritualidad que engendre esperanza y vida para todos” –dijo que le agradó la palabra “engendrar” la cual es muy femenina; es la marca de la mujer, -también el cuerpo--fertilidad.

 Mirando a los hilos tejidos durante la Plenaria —Mujer, la Tierra y su carácter Sagrado, el Diálogo Interreligioso, los Inmigrantes y Desplazados, y el Laicado– la hermana Rosanna expresó que las mujeres están llamadas a ser bendición para sus co-hermanas, los que están cerca, y todas aquellas personas a las cuales intentan entrar en contacto, en particular los pobres, los abusados, los burlados por la sociedad, los marginados. El cuidado que ellas prodigan hará recordar a los que lo reciben que son hijos amados siempre por Dios.

 El padre Vitor Pinto, CMF,  fue invitado para hablar de Vidimus Dominum, la página Web de la UISG y la USG.  Vidimus Dominum fue lanzada durante el Encuentro Internacional de Jóvenes religiosos y religiosas en 1997. Continúa hoy con la colaboración de religiosos de distintas congregaciones. El padre Vitor explicó las características del Portal, y las riquezas de los religiosos y de las Conferencias Episcopales. Las participantes apreciaron sus respuestas y su apertura para responder importantes preguntas sobre la vida religiosa.

 Un representante de la Comisión Redactora leyó el segundo borrador de La Declaración. Transcribimos aquí la introducción:

 Durante esta Asamblea, hemos escuchado la invitación a vivir en alianza con Dios, como co-creadoras, engendrando vida y esperanza, a través de nuestras relaciones de respeto, diálogo, inclusión, confianza, corresponsabilidad e interdependencia. Nuestra creciente conciencia de estar en sintonía con la vida en la integridad de sus formas, nos presenta el desafío de una nueva visión y comprensión de la vida consagrada hoy.

 Contemplando la Palabra de Dios, somos llamadas a leer los signos de nuestro tiempo con los ojos de Dios y con corazón de mujer. (El texto completo de la Declaración será publicada aquí pronto).

 Hubo una gran ovación después de la lectura y se agradeció a la Comisión Redactora que trabajó duro para tejer los hilos y telas que las participantes compartieron durante la Plenaria. Luego, la hermana Therezinha Joana Rasera, SDS,  presidente de la UISG, dio su mensaje de cierre y llamó a las diez hermanas que aceptaron ser miembros de la Comisión Ejecutiva de la UISG.

 Se concluyó con una más apropiada celebración. El Arzobispo Gianfranco Agostino Gardin y el Padre Eusebio Hernandez Sola, OAR  jefe del Oficio para los Religiosos presidieron la Eucaristía agradeciendo a Dios por todas las bendiciones recibidas durante los cinco días de la Plenaria. Las participantes, de pie, rezaron lo que dice la Declaración:

 Transformémonos en tejedoras del Reino de Dios. Que la conversión de nuestros corazones y nuestras mentes nos eleven.
Que ensanchemos nuestras tiendas.
Que la esperanza y la vida de la humanidad y de toda la creación surja de nuestro incansable tejido de una espiritualidad de comunión.

 

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